MI GENERALISIMO SEBASTIAN FRANCISCO DE MIRANDA "EL INMORTAL" (1750 - 1816)
Sebastián Francisco de Miranda, quien
luego usó sólo el segundo nombre, nació en Caracas, el 28 de Marzo de
1750. Sus padres fueron Sebastián de Miranda, canario, y Francisca
Antonia Rodríguez”, caraqueña. A los doce años inicia estudios de
latinidad en el Colegio de Santa Rosa de Lima. Allí mismo estudia arte
durante tres años, además de Derecho y de Filosofía en la Real y
Pontificia (Universidad de Caracas), y también en México, donde estuvo
durante un año, siendo aún muy joven. No ha cumplido aún los 21 años
cuando viaja a España.(En 1771) para dedicarse al estudio de las
matemáticas, lenguas vivas y arte militar.
En Madrid compra el grado de Capitán del
Regimiento de infantería de la Princesa por 85.000 reales de vellón. En
Melilla, Africa, recibe su bautismo de fuego, donde destacó en la lucha
contra los Moros. Es allí donde inicia su carrera militar, que irá
siempre en ascenso, hasta participar con la más alta distinción en las
luchas por la independencia de Estados Unidos, en la Revolución Francesa
y, naturalmente, en la de América. Sin embargo, solicita ser enviado a
Buenos Aires como voluntario y no lo consigue. Luego, por desavenencias
con sus superiores, sufrió arresto en Cádiz.
Ya para esta época, 1777, Miranda
comienza a compilar su biblioteca, así como sus archivos y su diario. Se
interesa por los textos de ideas nuevas y de cultura general.
Toda su pasión revolucionaria va a
culminar, en su primera etapa, con la invasión a Venezuela, que preparó
desde Nueva York, donde llega el 9 de noviembre de 1805.
Con 20.000 dólares que donó Ogden y
otras contribuciones, Miranda compró un buque de 180 toneladas, que
bautizó con el nombre de su pequeño hijo, Leandro, y otras dos
embarcaciones, la Indostan y Emperor. En el Leandro iban 500 fusiles,
algunos cañones, 500 sables, trabucos, 400 machetes cinco toneladas de
plomo, 10.000 pedernales de fusil, etc. Con este material bélico y
doscientos hombres, soñaba Miranda su Ejército Colombiano.
Con una tripulación abigarrada, formada
por vagos y maleantes de los muelles de Nueva York, norteamericanos,
austríacos, franceses, polacos, etc., sale Miranda con su expedición el 2
de febrero de 1806. Diecisiete días más tarde llega a Jacmel, Haití.
Aquí, a bordo del Leandro, Miranda enarbola por primera vez la bandera
venezolana: amarillo, azul y rojo. Hace que todos aquellos «soldados»
juren fidelidad a esa bandera y al libre pueblo de Sudamérica. Era el 12
de marzo de 1806.
Sigue hacia las costas venezolanas, con
dos goletas fletadas, la Bachus y la Bee, para desembarcar en Ocumare,
pero cuando están cerca son rechazados por el fuego de guardacostas,
porque las autoridades venezolanas estaban avisadas. Aunque los
expedicionarios responden al fuego, las goletas son apresadas. El
Leandro logra escapar y va a Trinidad después de hacer escalas en
Grenada y Barbados.
Diez de los prisioneros serán ahorcados
el 21 de julio de ese mismo año. Los demás sufrirán prisión por más de
diez años. Uno de los ahorcados y descuartizados fue el impresor
norteamericano Miles L. Hall (o Hale), quien por tal razón ha sido
considerado como «el primer mártir de la imprenta en Venezuela».
Miranda no se da por vencido. Ahora está
en la isla de Bonaire, donde convoca, a bordo del Leandro, una Junta de
Guerra, el 3 de mayo, y decide llegar hasta Trinidad para reorganizarse
y reforzar la expedición. En alta mar son interceptados por la corbeta
inglesa «Lily» que conduce el Capitán Donald Carmpbell. Miranda es
reconocido por su alto prestigio y se le facilitan víveres. Sigue hasta
Granada. El 7 de junio desembarcan en Barbados, donde el Almirante
Alejandro Cochrane le ofrece el apoyo de las Fuerzas Navales de
Inglaterra.
Con el Leandro, una goleta y dos buques
de guerra, llega Miranda a Trinidad, el 23 de junio. Allí recibe ayuda
de Hislop, Gobernador de la isla. Ahora la expedición ha crecido: la
forman el Leandro, la Express, la Attentive, la Provost, la Lily, tres
cañoneras y tres buques de transporte. Zarpan Miranda viaja en la Lily
con el Capitán Campbell, que comanda los siete buques de guerra
ingleses. Ya frente a las costas de Coro, el 1 de agosto, la fragata
inglesa Bacchante se agrega a la flota.
Los 11 buques de la escuadra, con sus
300 hombres de desembarco, están ahora fondeados frente a La Vela de
Coro. En la madrugada del 3 de agosto de 1806 mientras los buques
descargaban su artillería, se precipitaban a tierra Miranda y sus
hombres. ¡Hacía 35 años que no pisaba su tierra venezolana! y ese mismo
día, al tomar el Fortín de La Vela, colocan en lo alto el Pabellón
tricolor. ¡Por primera vez flameaba nuestra Bandera en el territorio
nacional! Por la noche, después de asegurarse que La Vela está bien
protegida, marcha Miranda con su Ejército a tomar a Coro.
Al llegar a esta ciudad la encuentra
prácticamente desierta. La propaganda contra Miranda ha surtido efecto.
Sobre todo la del Obispo de Mérida, Santiago Hernández Milanés, que lo
pinta como ateo, monstruo, traidor, enemigo de Dios y del Rey.
Tanto en La Vela como en Coro, el
protolíder va con sus Proclamas por delante. Riega las calles de
papeles. El pueblo, fuertemente influido por la prédica de la iglesia y
por el santo temor al Rey, le dio la espalda a Miranda.
Entonces, prudentemente, ordena la
retirada de las tropas a La Vela, y de allí va hacia Aruba, Granada,
Barbados y por último a Trinidad, donde se detiene casi un año, con la
esperanza siempre viva de recibir nuevos auxilios de Inglaterra.
Al no tener respuestas, se va a Londres,
donde llega el 1 de enero de 1807, donde continúa haciendo propaganda a
favor de la independencia a través de su correspondencia personal y del
periódico que ha fundado ese propósito “El Colombiano”.
Esos días se entretiene un rato con su mujer Sara Andrews y sus dos hijos. Por lo pronto, hay que dejar las cosas como están.
En realidad, no se puede hablar de fracaso. Miranda no descansará,
seguirá haciendo que la balanza europea no española se incline a favor
de la revolución hispanoamericana. En ese tesonero esfuerzo habrán de
encontrarlo Bolívar, López Méndez y Bello, en 1810, dado ya el golpe
caraqueño. Empieza otro capítulo.
Bolívar, durante su permanencia en Londres, se empeña en que Miranda
vaya a Caracas. Se necesita de su experiencia. Logra entusiasmarlo el
futuro Libertador y Miranda se va detrás de los diplomáticos. Se aloja
en Caracas en la casa de Simón Bolívar. Participa en la Sociedad
Patriótica y luego en el Congreso. Cuando se declara la Independencia,
el 5 de Julio de 1811, ya Miranda es la figura central en el ambiente
político.
Comenzó muy pronto la reacción realista. Fracasa el Marqués del Toro y
nombran Generalísimo a Francisco de Miranda, quien de inmediato se hace
cargo del ejército.
Las tropas no son lo suficientemente disciplinadas como para
satisfacer a quien, veterano soldado, ha mandado ejércitos de 100 mil
hombres en Francia. Monteverde avanza captando simpatía entre la gente
del pueblo. Todo conspira en contra de los patriotas. Un oficial entrega
el Castillo de Puerto Cabello. El Comandante de la Plaza es Bolívar.
Hay deserciones en el ejército patriota, levantamiento de esclavos en
Barlovento, ante estos hechos críticos, El viejo militar prepara la
Capitulación con Monteverde, sin consultar a nadie pero es violada por
Monteverde poco después. Así se perdió la Primera República.
Ahora empieza el calvario de Miranda. Decide embarcarse en La Guaira,
donde varios oficiales patriotas, entre ellos Bolívar, se le presentan
para juzgarle por lo que consideran una traición. Miranda se ve perdido.
Los oficiales pretenden someterlo a un Consejo de Guerra. Pero la
traición llegó primero. Y el propio Comandante de La Guaira (31 de julio
de 1812) ahora está al servicio de los realistas y le impide salir en
el barco. Miranda queda arrestado y los demás oficiales logran escapar.
De prisión en prisión, Miranda es trasladado a Puerto Cabello, de
allí a Puerto Rico y finalmente Miranda, incomprendido en su momento, va
a dar con sus huesos en La Carraca, en Cádiz. Allí estuvo su primera y
última cárcel. El precursor de la Independencia Suramericana no pudo ver
el feliz término de la misma. Un día, aniversario de la Toma de la
Bastilla, el 14 de Julio de 1816, muere don Francisco de Miranda. Pasará
mucho tiempo para que se le comprenda. Los primeros en reconocerle
fueron los franceses, que incluyeron el nombre de Miranda en el Arco de
Triunfo en París.
Le sobrevivieron sus hijos Francisco y Leandro, habidos en su
matrimonio con Sara Andrews. Los archivos de Miranda fueron salvados en
un barco inglés en 1812, llevados a Inglaterra y posteriormente
comprados por el gobierno venezolano, conservándose hoy día en la
Academia de la Historia de Caracas.
El 14 de julio de 1816 muere en La Carraca, prisión de Cádiz, el Generalísimo Francisco de Miranda.
CHAVEZ VIVE, LA LUCHA SIGUE
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