domingo, 12 de junio de 2016

QUIEN CONTROLE EL COLTÁN CONTROLARÁ LAS TELECOMUNICACIONES




Extracto articulo aporrea
 
En Venezuela existe un recurso mineral que pudiera ser más valioso que el petróleo y el oro, y que para algunos geólogos, sería una materia prima imprescindible para la fabricación de computadoras portátiles y teléfonos celulares, dispositivos de video, aparatos digitales de sonido, consolas de juegos y sistemas de localización satelital, solo por citar algunas de sus aplicaciones más comunes y que implican a la industria del consumo masivo; pero también es utilizado para tecnología aeroespacial y tecnología militar. Su nombre, una abreviatura más comercial que científica, es una pista para recordar que está constituido fundamentalmente por una pareja de minerales escasos denominados columbita y tantalita.

Este mineral es el Coltán, bajo el cual se pueden obtener dos metales de importancia estratégica para la economía mundial, uno es el columbio (o niobio) y el otro es el tantalio. El primero se usa comúnmente en aleaciones especiales de alta resistencia como las que sirven para fabricar tuberías petroleras y piezas de la industria aeroespacial.

El tantalio, sin embargo, despierta mayores apetencias globales pues es un compuesto ideal para transmitir electricidad ­por lo que se le considera un superconductor­ y además es capaz de almacenar carga y liberarla progresivamente. Por ello se ha convertido en un insumo esencial para producir los componentes miniatura que energizan equipos electrónicos y de telecomunicaciones.

La demanda mundial de tantalio ha crecido de forma sostenida desde 1995 y su cotización actual es superior a los 400 dólares por kilogramo. La producción global ha promediado 1.000 toneladas anuales entre 2008 y 2009. Corporaciones estadounidenses, chinas, japonesas y alemanas están entre los líderes en procesamiento.

A nivel mundial, el principal país donde se extrae el Coltán es la República Democrática del Congo, país centroafricano que extrae el 80% de este mineral en el planeta, sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) demostró en 2001 que el comercio ilegal de este recurso financió guerras tribales que han causado 5 millones de muertos. Esto originó que se vetaran compañías y personas, pero el coltán del Congo sigue abasteciendo el mercado mundial a través de mafias.

Ante esto, es importante revisar los orígenes de la aparición de este mineral en nuestro país y del porqué es importante su procesamiento, distribución y comercialización por parte del Estado Venezolano, puesto que actualmente el Coltán esta siendo traficado por mafias provenientes de Colombia quienes venden nuestro recurso de manera impune a las grandes empresas transnacionales. Todo esto no solo genera una violación flagrante a nuestra soberanía, sino que de ejecutarse un plan serio de explotación y procesamiento de este recurso, colocaría a Venezuela dentro de las grandes potencias industriales por lo menos, de todo el continente americano.

 Anthony Mariano, geólogo canadiense experto mundial en la búsqueda de las llamadas "tierras raras", llegó a otras conclusiones en la década de los años setenta, cuando fue contratado por el Estado venezolano en 1975 para explorar las riquezas del Cerro Impacto. Al ser entrevistado recientemente, Mariano explicó que “allí” y “en otra zona del estado Bolívar” que no quiso mencionar, pudo comprobar la existencia de coltán en cantidades y calidad importantes. Desde entonces considera que en el continente hay dos lugares de importancia para explorar y producir: la Columbia Británica (Canadá) y la frontera colombo-venezolana. Más adelante agrega: “Dejé asentado eso en un informe. Venezuela definitivamente tiene mucho potencial como fuente estable de producción de tantalio por la geología de la región, pero debe ser estudiado”, concluyó Anthony Mariano al ser entrevistado por medios impresos venezolanos.

2.   El Coltán y los riesgos a la soberanía económica y territorial   de Venezuela.
El hecho de que Venezuela no ha podido desarrollar una industria organizada relacionada a la extracción, procesamiento y comercialización del Coltán, han permitido que en los últimos años haya prosperado el negocio ilegal en torno a este recurso.

Tal es así, que en 2001 una empresa denominada Desarrollo Minero del Amazonas (Demina) recibió la concesión para "la exploración y subsecuente explotación" de columbita, tantalita y otros minerales en 7.000 hectáreas del Bolívar. En ese espacio estaban incluidos, entre otros, fundos como Las Margaritas y La Fortuna, que han sido afectados por la extracción no autorizada. El caso del último, donde operó maquinaria hace 3 años, la empresa hizo escribir una carta que entregó en diciembre de 2007 al Mppibam y otros organismos donde se denunciaba la invasión ilegal y explotación de dicha concesión.

Desde hace 4 años aproximadamente empezó una especie de “fiebre de Coltán” al norte del estado Amazonas y oeste de Bolívar, y no es para menos pues su extracción y contrabando son un millonario negocio que está cambiando la vida de la zona: una tonelada, que puede ser extraída de modo artesanal, se cotiza en la zona en 50.000 dólares aproximadamente y hay vendedores que ofrecen hasta 5.000 kilos al mes. Además, los lugareños están concientes de que este material es codiciado internacionalmente.

Todo esto ha permitido que empiecen a crecer las ambiciones en esta zona del país donde los compradores y vendedores de coltán abundan; existen miembros de comunidades indígenas que se dedican a extraer las piedras por precios miserables; mafias colombo-venezolanas están involucradas en el negocio y dueños de fundos han sido blanco de amenazas, pero también de ofertas millonarias de empresarios extranjeros o de farsantes que exhiben papeles "oficiales" para ejecutar proyectos con el uso de maquinaria o sin ella.

Muchos son los que ya han sacado provecho de la riqueza de nuestro territorio amazónico, sin reparar en costos ambientales. Aunque se ha intensificado el patrullaje militar y el trabajo de inteligencia a través de la “Operación Oro Azul” desplegada desde noviembre de 2009, también hay habitantes de la zona que refieren la supuesta complacencia de las alcabalas con los traficantes y la presunta participación de oficiales en las redes.

Los mineros ilegales ocupan y abandonan a conveniencia las tierras donde van a buscar los recursos del subsuelo que, por ley, pertenecen al Estado y sólo pueden ser extraídos por concesionarios. Típicamente, la zona es asiento de comunidades de indígenas piaroas, curripacos y goajibos, así como de fundos.

Estos fundos son lotes de terreno que han sido otorgados a ciudadanos interesados en su aprovechamiento y suelen tener instalaciones para vivienda y cría de animales. Sobre esos lugares la Fuerza Armada Bolivariana y el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN) han desplegado cerca de 14.000 militares. Para entonces ya era más evidente lo que sucedía, pues según los pobladores "Se veía gente que iba y venía, eran como olas de personas en esas tierras".

Entre los casos más destacados se recuerdan el del fundo La Fortuna en 2007. En el lugar se instaló maquinaria pesada, en noviembre de ese año, a pesar de que está ubicado a 2 kilómetros de la alcabala de la Guardia Nacional de Pozón Babillas. Allí funcionaron una retroexcavadora, un camión volteo, separadoras mecánicas y una flotilla de vehículos rústicos. Un grupo de 25 indios pemones, que no son naturales del área, se asentó en una ranchería. Trabajaron de noche y de día bajo la permisología del encargado de cuidar el fundo, pero con el supuesto desconocimiento de sus dueños.

Los dueños del fundo relatan que un día llegó al lugar una persona a pedir autorización para hacer una exploración, el mismo tenía papeles del Ministerio de Minas que parecían reales por lo que los dueños no opusieron resistencia.Sin embargo, los dueños constataron un día no sólo los daños, sino una cantidad de sacos de coltán­ que no eran simples muestras. Fue cuando decidieron denunciar ante la Guardia Nacional, la Fiscalía y el Instituto Nacional de Tierras. Habían transcurrido cuatro meses, y en ese período supuestamente sacaron de La Fortuna más de 6 toneladas rumbo a Puerto Ordaz.

Según las investigaciones, el coltán extraído de La Fortuna era para proveer a un cliente asiático que trabajaba desde Panamá. Parte de la maquinaria decomisada aún se encuentra en los patios de la alcabala de Pozón Babillas. En el fundo hay restos de turbinas, aspas y bombas. Añaden los dueños del fundo que el responsable de la explotación disponía de documentación para aparecer como titular de las tierras, "Cuando se vio descubierto, ofreció 500.000 bolívares por La Fortuna". No obstante, nunca más se volvió a ver.

Desde Venezuela operan redes que ya han enviado toneladas de coltán al exterior. Lo hacen principalmente a través de Colombia favorecidos por la cercanía de Puerto Carreño, ciudad del departamento del Vichada, que está al otro lado del Orinoco. Alcanzarla sólo requiere un paseo de 10 minutos en lancha desde el Burro, un caserío bolivarense habitado por 80 personas aproximadamente. Pero, según informantes de la zona, hay rutas que atraviesan el oeste de Bolívar rumbo a Puerto Ordaz y otras que incluso llegan a Brasil.

Los principales compradores y vendedores de Coltán extraído en Venezuela se encuentran en Colombia, y operan principalmente a través de Internet donde publican sus ofertas y requerimientos. Las ofertas que aparecen en la red dan pistas sobre las rutas de exportación y los términos usuales de negociación de un recurso que ha sido aprovechado por redes ilegales.Los intermediarios suelen exigir la entrega de la mercancía en Bogotá, pedir suministros mensuales mínimos de 5 toneladas y revender aproximadamente a 50 dólares el kilo, a un precio hasta 4 veces menor del que se cotiza en el mercado internacional.
"Señores, buenas tardes, tenemos coltán 45% venezolano, directo de mina. En cualquier lugar de Venezuela o de Cúcuta, somos independientes, propuestas serias por favor", son solo algunos de los anuncios que pueden encontrarse en Internet. Los distribuidores afirman que tienen acceso a los mercados internacionales, a pesar de que despachan volúmenes relativamente pequeños. No obstante, las autoridades no descartan que existan compañías más grandes que adquieren el material y lo reportan como propio.

Los intermediarios aseguran que han desistido de hacer nuevas transacciones con tantalita venezolana, porque consideran que no está claro el tema legal debido a que los certificados de origen no existen en nuestro país. La segunda razón no es jurídica sino económica, pues el volumen mensual de coltán venezolano no permitía hacer un contrato internacional. 

Pero hay que destacar que del lado venezolano también se esta ofertando este recurso a las empresas transnacionales por Internet: "Estimados traders, tenemos para entrega inmediata 600 kilogramos de coltán". Mientras que una empresa denominada “Ingeniería Piar” también oferta a través de sus agentes con la promesa de entrega en Puerto Ordaz.

Todo esto hace suponer que ya no es sólo por petróleo o por el oro que el país está bajo la mirada internacional. Aunque la mayoría de la población lo ignore, en el exterior hay gobiernos, corporaciones multinacionales, firmas de inteligencia y expertos que disponen de información al día sobre el coltán venezolano.

Un ejecutivo de esa empresa británica explicó que se basaron en información de la United States Geological Survey, agencia estadounidense que estudia, monitorea y mapea recursos naturales en el planeta. Ésta depende del Departamento del Interior estadounidense. Según el vocero, el texto indica que en territorio venezolano hay "pequeños depósitos" que no son formalmente explotados.

El mercado internacional atraviesa un momento de cambio que ha disparado los precios: el tantalio, que se obtiene una vez procesadas piedras como las que se sacan de Venezuela se cotiza en 400 dólares el kilogramo. Varios factores contribuyen a esos precios: la alta dependencia de la industria tecnológica por el recurso; el cierre de minas en Australia y Suráfrica (que producían 30% del insumo mundial); y la presión internacional, incluyendo ONU, por regular que su origen haya sido lícito y controlado.

Éste elemento ha obligado a grandes compañías como Apple, Dell, Intel, Hewlett-Packard, Sony, Nokia y Nintendo a abrir una campaña de relaciones públicas en el ámbito mundial sobre los mecanismos de control que aplican para evitar que coltán ilegal del Congo, donde más de 5 millones de personas han muerto por guerras asociadas al control del recurso, haya entrado en su cadena productiva. Sin embargo, no deja de existir fuentes que nutren a las grandes corporaciones del mundo con material de origen ilegal, como ocurre con el caso Venezuela.

El caso del Congo es digno de analizar con detalles, pues posee 80% de las reservas mundiales de coltán, lo que a claras luces quita la venda a las razones de la guerra centroafricana que nos han vendido desde el siglo pasado. Simple, no se ha tratado de batallas multiétnicas, la matanza de millones de congoleños ha sido, auspiciada por intereses foráneos, para obtener el control del mineral del futuro.

Alberto Vásquez-Figueroa, un escritor español que dedicó un libro al coltán, denuncia que:
“La importancia estratégica del coltán es superior a la del petróleo. Se está librando una batalla sin cuartel por su control y está costando millones de vidas (…) Con el petróleo nos engañaron miserablemente, haciéndonos creer que en 2004 se habrían agotado las reservas. Hay petróleo en todas partes y lo habrá en los próximos cuatrocientos o quinientos años. Quien quiera controlar el futuro tendrá que controlar el coltán, un material insustituible, y es ahí donde presionan y operan los corporaciones norteamericanas como Blackwater que respaldaron a Bush y Cheney”, denuncia Vásquez-Figueroa.”

Este escritor español resalta que “Por cada litro de petróleo que consumimos realizamos un centenar de llamadas de móvil y más de un millar de consultas a través de Internet (…) El coltán, hasta hace poco, estaba en manos de kazacos, rusos, chinos, algún americano, belgas. Pero ahora los norteamericanos están queriendo quedarse con el control de la explotación. Quien controle el coltán, controlará las comunicaciones”.


Por esto llama la atención que cuando las empresas fabricantes de celulares nos piden que reciclemos nuestros teléfonos móviles no es por conciencia ecológica. El coltán que se utiliza en su fabricación es reciclable a 25% y hay una empresa canadiense especializada en la recuperación de este material con una conductividad 80 veces superior a la del cobre, ultrarrefractario, ligero y capaz de soportar altísimas temperaturas sin alteraciones.

De allí el interés en países como Venezuela. Los estados Bolívar y Amazonas poseen el caudal de riquezas minerales y biológicas más grande de todo el hemisferio. Esto se traduce en riqueza económica inigualable, no sólo para el país sino para el mundo entero. El coltán se ha sumado a este potencial venezolano que se complementa con el hierro, oro, diamantes, bauxita, titanio, plomo y hasta uranio, sin mencionar el petróleo.

Un ejemplo de estas pretensiones imperialistas son las declaraciones de Chris Grove, portavoz de Commerce and Resources, compañía productora del recurso, quien afirmó: "Hay una gran oportunidad en Venezuela y Colombia para producir tantalio y generar ingresos". Mientras que Anthony Mariano, geólogo canadiense, opina que el tantalio de Venezuela es mejor que el de Australia, que en 2009 suplió 53% de la materia.

La explotación de recursos como el coltán podrían no solo plantear una oportunidad para diversificación de la economía, sino una alternativa al modelo de las industrias básicas de Guayana que parece agotado, por ello hay que poner empeño en que todo plan que sea elaborado sobre este tema se plantee la destrucción de los viejos esquemas de desarrollo técnico-instrumental capitalista, que es lo que impera en las empresas básicas.

CHAVEZ VIVE LA LUCHA SIGUE