En
Venezuela existe un recurso mineral que pudiera ser más valioso que el petróleo
y el oro, y que para algunos geólogos, sería una materia prima imprescindible
para la fabricación de computadoras portátiles y teléfonos celulares,
dispositivos de video, aparatos digitales de sonido, consolas de juegos y
sistemas de localización satelital, solo por citar algunas de sus aplicaciones
más comunes y que implican a la industria del consumo masivo; pero también es
utilizado para tecnología aeroespacial y tecnología militar. Su nombre, una
abreviatura más comercial que científica, es una pista para recordar que está
constituido fundamentalmente por una pareja de minerales escasos denominados
columbita y tantalita.
Este
mineral es el Coltán, bajo el cual se pueden obtener dos metales de importancia
estratégica para la economía mundial, uno es el columbio (o niobio) y el otro
es el tantalio. El primero se usa comúnmente en aleaciones especiales de alta
resistencia como las que sirven para fabricar tuberías petroleras y piezas de
la industria aeroespacial.
El
tantalio, sin embargo, despierta mayores apetencias globales pues es un
compuesto ideal para transmitir electricidad por lo que se le considera un
superconductor y además es capaz de almacenar carga y liberarla
progresivamente. Por ello se ha convertido en un insumo esencial para producir
los componentes miniatura que energizan equipos electrónicos y de
telecomunicaciones.
La
demanda mundial de tantalio ha crecido de forma sostenida desde 1995 y su
cotización actual es superior a los 400 dólares por kilogramo. La producción
global ha promediado 1.000 toneladas anuales entre 2008 y 2009. Corporaciones
estadounidenses, chinas, japonesas y alemanas están entre los líderes en
procesamiento.
A
nivel mundial, el principal país donde se extrae el Coltán es la República
Democrática del Congo, país centroafricano que extrae el 80% de este mineral en
el planeta, sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) demostró
en 2001 que el comercio ilegal de este recurso financió guerras tribales que
han causado 5 millones de muertos. Esto originó que se vetaran compañías y
personas, pero el coltán del Congo sigue abasteciendo el mercado mundial a
través de mafias.
Ante
esto, es importante revisar los orígenes de la aparición de este mineral en
nuestro país y del porqué es importante su procesamiento, distribución y
comercialización por parte del Estado Venezolano, puesto que actualmente el
Coltán esta siendo traficado por mafias provenientes de Colombia quienes venden
nuestro recurso de manera impune a las grandes empresas transnacionales. Todo
esto no solo genera una violación flagrante a nuestra soberanía, sino que de
ejecutarse un plan serio de explotación y procesamiento de este recurso,
colocaría a Venezuela dentro de las grandes potencias industriales por lo
menos, de todo el continente americano.
Anthony Mariano, geólogo canadiense experto
mundial en la búsqueda de las llamadas "tierras raras", llegó a otras
conclusiones en la década de los años setenta, cuando fue contratado por el
Estado venezolano en 1975
para explorar las riquezas del Cerro Impacto. Al ser entrevistado recientemente,
Mariano explicó que “allí” y “en otra zona del estado Bolívar” que no quiso
mencionar, pudo
comprobar la existencia de coltán en cantidades y calidad importantes.
Desde entonces considera que en el continente hay dos lugares de importancia
para explorar y producir: la Columbia Británica (Canadá) y la frontera
colombo-venezolana. Más adelante agrega: “Dejé asentado eso en un informe. Venezuela
definitivamente tiene mucho potencial como fuente estable de producción de
tantalio por la geología de la región, pero debe ser estudiado”,
concluyó Anthony Mariano al ser entrevistado por medios impresos venezolanos.
2. El Coltán y los riesgos a la soberanía
económica y territorial de Venezuela.
El
hecho de que Venezuela no ha podido desarrollar una industria organizada
relacionada a la extracción, procesamiento y comercialización del Coltán, han
permitido que en los últimos años haya prosperado el negocio ilegal en torno a
este recurso.
Tal
es así, que en 2001 una empresa denominada Desarrollo Minero del Amazonas (Demina) recibió la concesión para
"la exploración y subsecuente explotación" de columbita, tantalita y
otros minerales en 7.000 hectáreas del Bolívar. En ese
espacio estaban incluidos, entre otros, fundos como Las Margaritas y La
Fortuna, que han sido afectados por la extracción no autorizada. El caso del
último, donde operó maquinaria hace 3 años, la empresa hizo escribir una carta
que entregó en diciembre de 2007 al Mppibam y otros organismos donde se
denunciaba la invasión ilegal y explotación de dicha concesión.
Desde
hace 4 años aproximadamente empezó una especie de “fiebre de Coltán” al norte
del estado Amazonas y oeste de Bolívar, y no es para menos pues su extracción y
contrabando son un millonario negocio que está cambiando la vida de la zona:
una tonelada, que puede ser extraída de modo artesanal, se cotiza en la zona en
50.000 dólares aproximadamente y hay vendedores que ofrecen hasta 5.000 kilos
al mes. Además, los lugareños están concientes de que este material es
codiciado internacionalmente.
Todo
esto ha permitido que empiecen a crecer las ambiciones en esta zona del país
donde los compradores y vendedores de coltán abundan; existen miembros de
comunidades indígenas que se dedican a extraer las piedras por precios
miserables; mafias colombo-venezolanas están involucradas en el negocio y
dueños de fundos han sido blanco de amenazas, pero también de ofertas
millonarias de empresarios extranjeros o de farsantes que exhiben papeles
"oficiales" para ejecutar proyectos con el uso de maquinaria o sin
ella.
Muchos
son los que ya han sacado provecho de la riqueza de nuestro territorio
amazónico, sin reparar en costos ambientales. Aunque se ha intensificado el
patrullaje militar y el trabajo de inteligencia a través de la “Operación Oro
Azul” desplegada desde noviembre de 2009, también hay habitantes de la zona que
refieren la supuesta complacencia de las alcabalas con los traficantes y la
presunta participación de oficiales en las redes.
Los
mineros ilegales ocupan y abandonan a conveniencia las tierras donde van a
buscar los recursos del subsuelo que, por ley, pertenecen al Estado y sólo
pueden ser extraídos por concesionarios. Típicamente, la zona es asiento de
comunidades de indígenas piaroas, curripacos y goajibos, así como de fundos.
Estos
fundos son lotes de terreno que han sido otorgados a ciudadanos interesados en
su aprovechamiento y suelen tener instalaciones para vivienda y cría de
animales. Sobre esos lugares la Fuerza Armada Bolivariana y el Servicio
Bolivariano de Inteligencia (SEBIN) han desplegado cerca de 14.000 militares.
Para entonces ya era más evidente lo que sucedía, pues según los pobladores "Se
veía gente que iba y venía, eran como olas de personas en esas tierras".
Entre
los casos más destacados se recuerdan el del fundo La Fortuna en 2007. En el
lugar se instaló maquinaria pesada, en noviembre de ese año, a pesar de que
está ubicado a 2 kilómetros de la alcabala de la Guardia Nacional de Pozón
Babillas. Allí funcionaron una retroexcavadora, un camión volteo, separadoras
mecánicas y una flotilla de vehículos rústicos. Un grupo de 25 indios pemones,
que no son naturales del área, se asentó en una ranchería. Trabajaron de noche
y de día bajo la permisología del encargado de cuidar el fundo, pero con el
supuesto desconocimiento de sus dueños.
Los
dueños del fundo relatan que un día llegó al lugar una persona a pedir
autorización para hacer una exploración, el mismo tenía papeles del Ministerio
de Minas que parecían reales por lo que los dueños no opusieron resistencia.Sin
embargo, los dueños constataron un día no sólo los daños, sino una cantidad de
sacos de coltán que no eran simples muestras. Fue cuando decidieron denunciar
ante la Guardia Nacional, la Fiscalía y el Instituto Nacional de Tierras.
Habían transcurrido cuatro meses, y en ese período supuestamente sacaron de La
Fortuna más de 6 toneladas rumbo a Puerto Ordaz.
Según
las investigaciones, el coltán extraído de La Fortuna era para proveer a un
cliente asiático que trabajaba desde Panamá. Parte de la maquinaria decomisada
aún se encuentra en los patios de la alcabala de Pozón Babillas. En el fundo
hay restos de turbinas, aspas y bombas. Añaden los dueños del fundo que el
responsable de la explotación disponía de documentación para aparecer como
titular de las tierras, "Cuando se vio descubierto, ofreció 500.000
bolívares por La Fortuna". No obstante, nunca más se volvió a ver.
Desde Venezuela operan redes que ya
han enviado toneladas de coltán al exterior. Lo hacen principalmente a través de
Colombia favorecidos por la cercanía de Puerto Carreño, ciudad del departamento
del Vichada, que está al otro lado del Orinoco. Alcanzarla sólo requiere un
paseo de 10 minutos en lancha desde el Burro, un caserío bolivarense habitado
por 80 personas aproximadamente. Pero, según informantes de la zona, hay rutas
que atraviesan el oeste de Bolívar rumbo a Puerto Ordaz y otras que incluso
llegan a Brasil.
Los principales compradores y vendedores de Coltán
extraído en Venezuela se encuentran en Colombia, y operan principalmente a
través de Internet donde publican sus ofertas y requerimientos. Las ofertas que aparecen en la red
dan pistas sobre las rutas de exportación y los términos usuales de negociación
de un recurso que ha sido aprovechado por redes ilegales.Los
intermediarios suelen exigir la entrega de la mercancía en Bogotá, pedir
suministros mensuales mínimos de 5 toneladas y revender aproximadamente a 50
dólares el kilo, a un precio hasta 4 veces menor del que se cotiza en el
mercado internacional.
"Señores, buenas tardes, tenemos coltán 45%
venezolano, directo de mina. En cualquier lugar de Venezuela o de Cúcuta, somos
independientes, propuestas serias por favor", son solo algunos de los anuncios que pueden encontrarse
en Internet. Los distribuidores afirman que tienen acceso a los mercados
internacionales, a pesar de que despachan volúmenes relativamente pequeños. No
obstante, las
autoridades no descartan que existan compañías más grandes que adquieren el
material y lo reportan como propio.
Los
intermediarios aseguran que han desistido de hacer nuevas transacciones con
tantalita venezolana, porque consideran que no está claro el tema legal debido
a que los certificados de origen no existen en nuestro país. La segunda razón
no es jurídica sino económica, pues el volumen mensual de coltán venezolano no permitía
hacer un contrato internacional.
Pero
hay que destacar que del lado venezolano también se esta ofertando este recurso
a las empresas transnacionales por Internet: "Estimados traders, tenemos para entrega inmediata
600 kilogramos de coltán". Mientras que una empresa denominada
“Ingeniería Piar” también oferta a través de sus agentes con la promesa de
entrega en Puerto Ordaz.
Todo
esto hace suponer que ya no es sólo por petróleo o por el oro que el país está
bajo la mirada internacional. Aunque la mayoría de la población lo ignore, en
el exterior hay gobiernos, corporaciones multinacionales, firmas de
inteligencia y expertos que disponen de información al día sobre el coltán
venezolano.
Un
ejecutivo de esa empresa británica explicó que se basaron en información de la
United States Geological Survey, agencia estadounidense que estudia, monitorea
y mapea recursos naturales en el planeta. Ésta depende del Departamento del
Interior estadounidense. Según el vocero, el texto indica que en territorio venezolano hay
"pequeños depósitos" que no son formalmente explotados.
El
mercado internacional atraviesa un momento de cambio que ha disparado los
precios: el tantalio, que se obtiene una vez procesadas piedras como las que se
sacan de Venezuela se cotiza en 400 dólares el kilogramo. Varios factores contribuyen
a esos precios: la alta dependencia de la industria tecnológica por el recurso;
el cierre de minas en Australia y Suráfrica (que producían 30% del insumo
mundial); y la presión internacional, incluyendo ONU, por regular que su origen
haya sido lícito y controlado.
Éste
elemento ha obligado a grandes compañías como Apple, Dell, Intel,
Hewlett-Packard, Sony, Nokia y Nintendo a abrir una campaña de relaciones
públicas en el ámbito mundial sobre los mecanismos de control que aplican para
evitar que coltán ilegal del Congo, donde más de 5 millones de personas han
muerto por guerras asociadas al control del recurso, haya entrado en su cadena
productiva. Sin embargo, no deja de existir fuentes que nutren a las grandes
corporaciones del mundo con material de origen ilegal, como ocurre con el caso
Venezuela.
El
caso del Congo es digno de analizar con detalles, pues posee 80% de las
reservas mundiales de coltán, lo que a claras luces quita la venda a las
razones de la guerra centroafricana que nos han vendido desde el siglo pasado.
Simple, no se ha tratado de batallas multiétnicas, la matanza de millones de
congoleños ha sido, auspiciada por intereses foráneos, para obtener el control
del mineral del futuro.
“La importancia estratégica del coltán es
superior a la del petróleo. Se está librando una batalla sin cuartel por su
control y está costando millones de vidas (…) Con el petróleo nos engañaron
miserablemente, haciéndonos creer que en 2004 se habrían agotado las reservas.
Hay petróleo en todas partes y lo habrá en los próximos cuatrocientos o
quinientos años. Quien quiera controlar el futuro tendrá que controlar el
coltán, un material insustituible, y es ahí donde presionan y operan los
corporaciones norteamericanas como Blackwater que respaldaron a Bush y Cheney”,
denuncia Vásquez-Figueroa.”
Este
escritor español resalta que “Por
cada litro de petróleo que consumimos realizamos un centenar de llamadas de
móvil y más de un millar de consultas a través de Internet (…) El coltán, hasta
hace poco, estaba en manos de kazacos, rusos, chinos, algún americano, belgas.
Pero ahora los norteamericanos están queriendo quedarse con el control de la
explotación. Quien
controle el coltán, controlará las comunicaciones”.
Por
esto llama la atención que cuando las empresas fabricantes de celulares nos
piden que reciclemos nuestros teléfonos móviles no es por conciencia ecológica.
El coltán que se utiliza en su fabricación es reciclable a 25% y hay una
empresa canadiense especializada en la recuperación de este material con una
conductividad 80 veces superior a la del cobre, ultrarrefractario, ligero y
capaz de soportar altísimas temperaturas sin alteraciones.
De
allí el interés en países como Venezuela. Los estados Bolívar y Amazonas poseen
el caudal de riquezas minerales y biológicas más grande de todo el hemisferio.
Esto se traduce en riqueza económica inigualable, no sólo para el país sino
para el mundo entero. El coltán se ha sumado a este potencial venezolano que se
complementa con el hierro, oro, diamantes, bauxita, titanio, plomo y hasta
uranio, sin mencionar el petróleo.
Un
ejemplo de estas pretensiones imperialistas son las declaraciones de Chris
Grove, portavoz de Commerce and Resources, compañía productora del recurso,
quien afirmó: "Hay una gran oportunidad en Venezuela y Colombia para
producir tantalio y generar ingresos". Mientras que Anthony Mariano,
geólogo canadiense, opina que
el tantalio de Venezuela es mejor que el de Australia, que en 2009 suplió 53%
de la materia.
La
explotación de recursos como el coltán podrían no solo plantear una oportunidad
para diversificación de la economía, sino una alternativa al modelo de las
industrias básicas de Guayana que parece agotado, por ello hay que poner empeño
en que todo plan que sea elaborado sobre este tema se plantee la destrucción de
los viejos esquemas de desarrollo técnico-instrumental capitalista, que es lo
que impera en las empresas básicas.
CHAVEZ VIVE LA LUCHA SIGUE