Muchas son las circunstancias que aquejan
nuestro planeta, pero todas son tolerable por ella, excepto los canceres más
atroces que viven dentro de ella, aquellos que por su voraz capacidad de
devastar han consumido gran parte de su cuerpo, aunque por fuera se ve intacta
hay cierta putrefacción dentro de su hermosa silueta sin un antídoto efectivo
que pudiera revertir esto, no solamente se han alimentado, sino que han
absorbido sus fluidos llevándola a un terreno de debilidad y sufrimiento,
incapaz de reactivar sus mecanismos naturales “Ese es nuestra madre tierra”
El ser humano se ha encargado de destruir
insaciablemente las capacidades de autorregulación llevándola a la muerte desde
diferentes visiones y/o perspectivas sin ni siquiera un tanto de remordimiento,
algunas son las explotaciones mineras,
explotaciones forestales , explotaciones de tierras, fracking, pesca de arrastre,
entre otros; uno de las más preocupantes
es la explotación indiscriminada del agua dulce, nada se hace por frenar
el descontrol que hay en la distribución y utilización, no existe la educación
ambiental adecuada para explicar la fragilidad que este mineral presenta, tanto
se ha cuestionado el derroche del agua que pudiera estar más cerca de lo
esperado de una tercera guerra mundial, donde la causa será los grandes
reservorios de agua dulce.
Venezuela juega un papel protagónico en esa
guerra ,no tanto por buscar el agua, sino mas bien por defender nuestros
grandes reservorios de agua dulce que hay en nuestro país y mas allá en Suramérica,
en todo caso, queda en el presente preservar y concienciar sobre este minera,
no solo utilizarlo como un mineral más que nos ayuda a vivir, sino, como un
recurso que la madre naturaleza nos presenta
como su más sagrado bien para sus hijos (nosotros
los humanos) y como tal debemos recibirla, respetarla y cuidarla, somos
afortunados en vivir este tiempo donde es momento de reescribir la historia sobre
un mundo más justo y sustentable donde la equidad ambiental sea la más ecuánime,
donde el indio Seattle no tenga necesidad de volver a escribir su carta, donde los vampiros capitalistas y consumistas
sean llevado a conocer el mundo armónico, donde todos podamos convivir con el
ambiente con plena conciencia de que somos pasajeros en el vientre de la madre
tierra, millones de años han pasado y el planeta ha sobrevivido, no seremos
nosotros los humanos quienes las destruyamos
en un corto tiempo, la madre
tierra removerá su cuerpo hasta expulsarnos y continuará sus giros gozosa y
reverdecientes.
CHAVEZ
VIVE, LA LUCHA SIGUE...